🜁 LA PROFECÍA DEL ÁRBOL ETERNO POR FIN SE CUMPLE

“Recordadlo, viajeros: Estos fueron Héroes llamados por el Telar y junto a Rodebert y Velrithia, dieron vida a la Profecía del Árbol Eterno.”

🜁 LA TABLA DE LOS HÉROES

Tras resistir la embestida final,
los Héroes se reunieron alrededor
de la Tabla de los Héroes.

Allí fueron depositadas todas las reliquias,
una a una,
como piezas de un lenguaje olvidado.

Cada Héroe dio un paso al frente
y pronunció la Palabra
custodiada por su reliquia.

No al unísono,
sino en secuencia,
para que el mundo pudiera escuchar.

Las Palabras se enlazaron.
La Tabla vibró.
El Árbol Eterno comenzó a recordar.

Solo entonces el ritual fue posible,
pues solo con todas las Palabras reunidas
los Reyes podrían reencarnar
el poder de Rigtarion y Etriblia.

🜃 EL RITUAL Y LA SOMBRA FINAL

Cuando llegaron los Reyes,
no lo hicieron como soberanos,
sino como portadores de memoria.

Cada uno colocó su reliquia
en la Tabla de los Héroes,
completando el círculo.

Entonces, Manathiel y la Decana
alzaron sus manos
y dieron comienzo al ritual
destinado a cumplir
la Profecía del Árbol Eterno.

🜃 ATAQUE DE LAS SOMBRAS

Pero Maldus no había terminado.

En su último intento,
se apoderó de Vagush,
quien había suplantado a Aric
para ser escuchado
cuando la duda aún era posible.

La sombra habló con voz prestada.
Pero la verdad ya estaba despierta.

La corrupción fue revelada. Vagush fue detenido. Y al verse reconocido, eligió la redención.

Con la mentira deshecha, el ritual continuó.

El pacto fue sellado.

La profecía cumplida.

Y bajo el Árbol Eterno, Solumbra recordó quién era.

No tiene principio ni final,
no se puede contar ni medir.
Vive más allá del tiempo
y nunca aprende a morir.

No envejece, no se rompe,
no se cansa de esperar.
Aunque todo tenga un fin,
yo no dejo de durar.

¿Qué soy?