
🜁 EL HONOR DE LOS HÉROES Y DE SOLUMBRA
Tras cada gesta, no hubo silencio ni retirada. Hubo banquete. Porque Solumbra no honra solo a quienes luchan, sino a todos los que sostienen el mundo. Los Héroes fueron nombrados. Los Solumbreses fueron celebrados. Se compartió pan, fuego y palabra como acto de resistencia contra el olvido. Cada banquete era un juramento renovado: Maldus no tendría aquello que es compartido.
🜃 EL BANQUETE DE LOS HÉROES
Porque donde hay mesa compartida,
danza sincera
y canciones recordadas,
Solumbra sigue viva.
Tras las gestas y las pruebas,
Solumbra no guardó silencio.
La Libary dejó caer risas y travesuras entre las mesas,
recordando que incluso en tiempos oscuros
la ligereza es una forma de resistencia.
Hubo pan compartido,
miradas cómplices
y alegría que no pudo ser corrompida.
🜃 LAS CANCIONES DE SOLUMBRA
Cuando la noche avanzó,
las canciones de Solumbra regresaron.
Melodías viejas,
transmitidas más por recuerdo que por voz.
No eran cantos de guerra,
sino de camino,
de hogar
y de aquellos que permanecen.
Y mientras sonaban,
Maldus no pudo acercarse.
🜂 LAS PALABRAS DE LA REINA DE SOLARIA
Entonces habló la Reina de Solaria,
y su voz trajo memoria antigua:
«En mi tierra, los banquetes son sagrados.
Porque tras la batalla, el alimento devuelve el aliento
y alrededor del fuego se sellan los lazos
que ninguna guerra puede romper.»
Y así fue recordado
que comer juntos
también es una forma de proteger el mundo.
🜂 LA ÚLTIMA LUZ
Cuando llegó el momento de la última batalla,
la Legión de Maldus avanzó sin ocultarse.
La luz flaqueaba.
No por debilidad,
sino por cansancio acumulado tras tantas gestas.
Entonces, los Héroes se reunieron
y las hechiceras alzaron su voz.
La magia no fue fuego ni rayo,
sino luz sostenida,
tejiéndose unas a otras para no apagarse.
Fue entonces cuando la luz venció a la sombra.
🜂 LA IMPOSICIÓN DE CAPAS
Símbolo de pertenencia y elección:
Azul, Verde, Lila y Negra,
cada una portadora de una asamblea,
cada una reflejo de un modo distinto de sostener el mundo.
Entre ellas, la capa negra de Corvia, la Hilandera, custodia del Pergamino Negro, capaz de descifrar la verdad incluso cuando esta se oculta bajo la sombra.
No tiene forma ni color,
pero cubre todo a su paso.
Nace cuando la luz se va
y guarda secretos callados.
No grita, pero asusta;
no toca, pero se siente.
Es reina de los silencios
y amiga de lo ausente.
¿Qué soy?